Celebración del Día del Libro transforma el colegio en un universo literario lleno de vida, arte y emoción

En una jornada marcada por la creatividad, el entusiasmo y el amor por la lectura, hoy nuestra comunidad educativa celebró el Día del Libro de una manera verdaderamente inolvidable. Desde primeras horas de la mañana, el colegio dejó de ser un espacio cotidiano para convertirse en un vibrante universo literario, donde cada sala abrió sus puertas como un portal a la obra de doce destacados autores de la literatura latinoamericana.

Los estudiantes asumieron un rol protagónico en esta experiencia, decorando sus salas de manera temática con un nivel de detalle y dedicación que sorprendió a todos los visitantes. Murales, escenografías, vestuarios y ambientaciones transportaron a compañeros y profesores a distintos mundos narrativos, inspirados en escritores que han marcado profundamente nuestra identidad cultural.

A lo largo del día, se llevaron a cabo presentaciones dirigidas a toda la comunidad escolar, en las que los estudiantes ofrecieron interpretaciones teatrales de diversas obras literarias. Estas representaciones no solo reflejaron una sólida comprensión de los textos, sino también una destacada capacidad expresiva y artística. Las lecturas en voz alta, llenas de intención y emoción, permitieron revivir fragmentos memorables de cuentos y relatos, generando momentos de conexión y reflexión entre los asistentes.

El éxito de esta actividad fue posible gracias al liderazgo y compromiso de los profesores de Lenguaje, Andrea Vargas y Sebastián Peña, quienes impulsaron esta iniciativa con una visión integradora. Ambos docentes lograron articular el trabajo con otras asignaturas, convirtiendo esta celebración en una experiencia interdisciplinaria que tributó durante toda la jornada al valor de la lectura y al poder transformador de las palabras.

Uno de los aspectos más destacados fue la participación activa de los docentes, quienes también se sumaron a la actividad caracterizándose como personajes literarios, fortaleciendo así el espíritu lúdico y colaborativo de la jornada. Esta complicidad entre profesores y estudiantes generó un ambiente cercano, dinámico y profundamente significativo.

Asimismo, se realizó una instancia de reconocimiento para aquellos estudiantes que sobresalieron por su compromiso, creatividad y calidad interpretativa, reforzando la importancia de valorar el esfuerzo y la dedicación en el proceso educativo.

Por un día, la rutina escolar se transformó en un gran cuento colectivo, donde cada pasillo, cada sala y cada voz contribuyeron a construir una experiencia que quedará en la memoria de todos. La literatura dejó de ser solo un contenido de aprendizaje para convertirse en una vivencia compartida, capaz de emocionar, enseñar y unir.

Como bien expresó el destacado poeta chileno José Luis Borges: “Leer es una forma de felicidad”. Y hoy, esa felicidad se hizo presente en cada rincón del colegio, recordándonos que los libros no solo se leen, sino que también se viven.